25 marzo 2009

Desarreglos y cuentas pendientes


“El problema en Venezuela es que se ha mantenido una dinámica de crecimiento basada en el consumo, en virtud de los controles en el tipo de cambio y en los precios”, sostiene el directivo de Econoinvest. “Mientras los precios del petróleo aumentaban, algo similar sucedía con el consumo”.Las importaciones que en 2008 fueron de 47.000 millones de dólares crecían en forma inercial, “pero si tenías un precio de 120 dólares el barril y ahora es de 35 esa inercia es insostenible”. Es un hecho que abre la caja de Pandora. “Te puedes imaginar cuál es el problema de caja que tiene el gobierno”, afirma Vera. “Los ingresos petroleros son la tercera parte de lo que fueron en 2008”.El gobierno tiene dos opciones: o ajusta el tipo de cambio y los precios o reduce importaciones. Ciertamente, el dilema surge como algo inevitable. Vera sostiene que en las actuales circunstancias políticas, un ajuste del gasto parece improbable, entre otras cosas porque “el gasto se ha convertido en una herramienta para mantener la clientela política, que en parte se atiende a través de ese mecanismo”.Durante el auge de los comodities, al igual que otros países latinoamericanos, Venezuela acumuló excedentes en su balanza de pagos. “Se hicieron ahorros, recursos financieros que están repartidos en varias instituciones públicas, que no son reservas internacionales, ¿pero cuál es la cuantía de esos ahorros? Nadie lo sabe, porque el gobierno no ha sido precisamente transparente”, agrega Vera. “Son fondos líquidos, porque se disponen de inmediato. Sería una muy buena señal que el gobierno revelara los balances auditados. Eso generaría una gran tranquilidad”.Esta coyuntura es lo más parecido a una carrera contra el tiempo. “Si el gobierno dispone de unos 30.000 millones de dólares y la crisis financiera mundial se prolongar a lo largo de 2009, es muy probable que te gastes esos fondos, sin necesidad de recortar el gasto y pases el año liso, pero si la recesión mundial persiste y genera repercusiones en 2010 y los precios del petróleo se mantiene en los niveles actuales (entre 30 y 40 dólares el barril) vamos a enfrentar serias dificultades”, dice Vera.Si ese fuese el escenario, el gobierno tendría que plantearse un ajuste “antipático” en 2010. Las opciones para Leonardo Vera son dos: “o recortas gasto, que siempre tiene un costo político, o devalúas, que es lo que el gobierno ha tratado de impedir”. Un recorte de las importaciones en el sector automotriz y en gastos de consumo son necesarios, pero insuficiente. Al final del día, “eso son minuncias”, asegura Vera.Pero si el escenario es menos “catastrofista”, como sugiere González, la actuación del gobierno debería ser “contracícilica”, entre otras cosas porque es necesario impedir una recesión que impacte negativamente el empleo. Pero esto depende, en gran medida, de la recuperación de los precios del petróleo.La única manera de impedir un recorte del gasto y neutralizar la incertidumbre, insiste Leonardo Vera, es “decirle a la sociedad, de una forma transparente, cuáles son los ahorros de que dispone”. La apuesta se centra en una recuperación de la economía mundial que implique además un rebote en los precios del petróleo. De lo contrario, la ola que se está formando en el océano de la recesión mundial podría barrer con el muro de contención que suponen los ahorros en moneda dura

El impacto en los mercados emergentes


La primera correa de transmisión de la crisis financiera mundial ha significado para América Latina una contracción en el precio de las materias primas (entre 40% y 75%), un nivel similar al que tenían en 2004. Tampoco ayuda la contracción de la economía China, que crecía a paso de gigante y ahora lo hace a la mitad (6%).“Es importante señalar que el petróleo está por encima de los 35 dólares, más de lo que vimos en el 98 (ocho dólares). La buena noticia es que el mercado energético no está colapsado, la mala es que está muy golpeado”, afirma González. Eventualmente los precios se van a recuperar en tres años. “Quizás a 100 dólares el barril”. El impacto en América Latina será inevitable, porque el consumo de la región se financiaba con los altos precios de materias primas de uso industrial.La globalización de las finanzas se expandió como un virus por todo el planeta, pero también inoculó lo peor de la desregulación en formas fraudulentas de gestión. El ejemplo más reciente es la pirámide del imperio Stanford Bank, con ramificaciones en Colombia, Perú, México y Venezuela. La intervención en Estados Unidos propagó una ola de pánico que obligó al gobierno del presidente Hugo Chávez a aplicar una medida similar.“Venezuela representaba para Stanford Bank un tercio de sus depósitos (3.000 millones de dólares), con un sistema de colocaciones que ofrecían rendimientos en dólares de 12%, realmente fabuloso si lo comparas otros instrumentos de inversión”, dijo una fuente bancaria consultada para este trabajo.El antídoto contra la crisis en toda la región es implementar planes contracíclicos, a través del gasto público, que los Estados que han acumulado apreciables reservas internacionales financien programas de inversión pública en infraestructura productiva y social. “No que se los gasten, que los inviertan. No queda otra opción que gastar para que la recesión no te golpee con toda su fuerza”.Otra medida que luce inevitable es “tratar de reducir el consumo de bienes innecesarios (importaciones), aunque es difícil definir qué es y qué no es necesario”, dice González. Si el mercado percibe señales de escasez, la onda inflacionaria podría afectar el nivel de ingreso de la población más vulnerable.En Venezuela, las señales de alerta se dispararon y el gobierno, a través de Cadivi, aplica medidas para reducir las importaciones. El objetivo es preservar el desempeño de los llamados sectores prioritarios (alimentos, medicinas e insumos para el sector manufacturero). “¿Quieras o no tienes que hacerlo. Es como si perdieras el trabajo, tú quisieras seguir viviendo la vida loca, pero ya no tienes ingresos y si no tienes ahorro, lo que tienes en la cuenta corriente te va a durar 15 días”.El sector privado podría actuar de forma contracíclica, pero aquí el productor que está bien posicionado, con nichos en el mercado internacional es PDVSA. “Ahora advertimos la situación por la cual ha pasado el sector privado”, sostiene el economista y asesor financiero, Leonardo Vera. “El sector privado no tiene el músculo que hace falta para reemplazar al Estado en aquellos espacios que podría abandonar en un momento de crisis”. Lo que se ha registrado en Venezuela es un “acelerado proceso de desindustrialización”. Algunas empresas hicieron mucho dinero, pero están metidas en áreas muy peculiares: transporte y consumo al detal. La realidad es que Venezuela depende cada vez más de las importaciones. Además, “en este clima económico, institucional y político es muy difícil que el sector privado pueda dar esa respuesta”, agrega Vera.

¿De qué tamaño es la ola que se nos viene encima?


La correa de transmisión de la crisis financiera ya trajo las primeras dificultades para América Latina: una caída abrupta del precio de las materias primas de uso industrial. Lo bueno es que los Estados tienen caja, porque han acumulado reservas, ¿pero sabrán combinar todos los factores necesarios para actuar contracorriente? No hay una respuesta fácil, porque hay variables que no están bajo el comando de los gobiernos locales.Hugo PrietoLa imagen a la que apela José González, directivo de la casa de bolsa Econoinvest, para explicar la ola que se está formando en el océano de las finanzas, refiere al tsunami que devastó las costas de Tailandia. En un ajuste de precisión, González sostiene que el momento que estamos viviendo corresponde al instante en que el mar ha retrocedido sólo para regresar con todo su poder destructivo.“¿Recuerdas a los turistas ingleses que corrían desesperadamente hacia el hotel? Bueno, así estamos nosotros, corriendo sin saber en qué dirección exactamente”.La sensación de vacío es siempre aterradora. ¿De que tamaño es la ola que se nos viene? “Es una ola grande”, afirma González. Pero aún es muy temprano para precisar sus dimensiones, entre otras cosas, porque “estamos viviendo un crisis bancaria y, realmente, se podrá solucionar en el momento en que los bancos terminen de colapsar”. No se trata de un juego de palabras, porque el colapso no necesariamente conlleva a la quiebra.Sin embargo, el diagnóstico es claro: “la banca está insolvente, porque sus activos valen mucho menos, mientras el valor de sus pasivos es constante”. En esta dinámica, “el patrimonio desaparece y las opciones son: o capitalizas o quiebras”. Y eso es lo que ha venido sucediendo desde el mes de septiembre de 2008, con la quiebra del Lehman Brothers y las grandes agencias hipotecarias de Estados Unidos. El rescate ha sido por vía del Estado, para evitar que los ahorristas pierdan su dinero.“Sólo en títulos hipotecarios, la banca estadounidense había perdido 800.000 millones de dólares. Esa es la pérdida registrada de los 20 bancos a nivel global”. Pero sólo hemos visto la punta del iceberg, porque es imposible cuantificar el valor de “los activos tóxicos” del sistema bancario. Eso ha creado una gran incertidumbre que se ha trasladado a la economía real. Sólo en enero se registró la pérdida de 600.000 puestos de trabajo en Estados Unidos “Es el pico más alto en 30 años”, dice González.Una combinación de fuerzas negativas, además, provoca la caída. “Lo que vamos a ver en los próximos trimestres es una pérdida que se calcula en cuatro trillones largos de dólares”. Los primeros síntomas de una recuperación, quizás se vean a mediados de 2010. “Ese es el tamaño de la ola, en la medida en que no destruya todo lo que alcance a su paso, no vamos a tener paz para reconstruir lo que haya que reconstruir. Por eso, la imagen del tsunami me parece la más apropiada”, agrega González.Los costos van a ser crecientes, entre otras cosas, porque lo que viene es un “desapalancamiento sistemático”. En Estados Unidos, la gente “está dejando de consumir súbita y violentamente y está empezando a ahorrar, porque sabe que el futuro es lo más parecido a la incertidumbre”.

24 marzo 2009

Ministro de Comercio asegura que aumento del IVA no incrementará la inflación


Eduardo Samán, ministro de Comercio, destacó los empresarios deben acatar el aumento del impuesto luego que salga publicado en Gaceta Oficial. Recordó, de igual manera, que es indispensable la entrega de la factura a los compradores.

César Farías apuesta a ganar ante Argentina


El seleccionador venezolano de fútbol, César Farías, se ilusionó con una victoria de su equipo ante Argentina cuando el próximo sábado se enfrenten en Buenos Aires en un partido de las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica.