“El problema en Venezuela es que se ha mantenido una dinámica de crecimiento basada en el consumo, en virtud de los controles en el tipo de cambio y en los precios”, sostiene el directivo de Econoinvest. “Mientras los precios del petróleo aumentaban, algo similar sucedía con el consumo”.Las importaciones que en 2008 fueron de 47.000 millones de dólares crecían en forma inercial, “pero si tenías un precio de 120 dólares el barril y ahora es de 35 esa inercia es insostenible”. Es un hecho que abre la caja de Pandora. “Te puedes imaginar cuál es el problema de caja que tiene el gobierno”, afirma Vera. “Los ingresos petroleros son la tercera parte de lo que fueron en 2008”.El gobierno tiene dos opciones: o ajusta el tipo de cambio y los precios o reduce importaciones. Ciertamente, el dilema surge como algo inevitable. Vera sostiene que en las actuales circunstancias políticas, un ajuste del gasto parece improbable, entre otras cosas porque “el gasto se ha convertido en una herramienta para mantener la clientela política, que en parte se atiende a través de ese mecanismo”.Durante el auge de los comodities, al igual que otros países latinoamericanos, Venezuela acumuló excedentes en su balanza de pagos. “Se hicieron ahorros, recursos financieros que están repartidos en varias instituciones públicas, que no son reservas internacionales, ¿pero cuál es la cuantía de esos ahorros? Nadie lo sabe, porque el gobierno no ha sido precisamente transparente”, agrega Vera. “Son fondos líquidos, porque se disponen de inmediato. Sería una muy buena señal que el gobierno revelara los balances auditados. Eso generaría una gran tranquilidad”.Esta coyuntura es lo más parecido a una carrera contra el tiempo. “Si el gobierno dispone de unos 30.000 millones de dólares y la crisis financiera mundial se prolongar a lo largo de 2009, es muy probable que te gastes esos fondos, sin necesidad de recortar el gasto y pases el año liso, pero si la recesión mundial persiste y genera repercusiones en 2010 y los precios del petróleo se mantiene en los niveles actuales (entre 30 y 40 dólares el barril) vamos a enfrentar serias dificultades”, dice Vera.Si ese fuese el escenario, el gobierno tendría que plantearse un ajuste “antipático” en 2010. Las opciones para Leonardo Vera son dos: “o recortas gasto, que siempre tiene un costo político, o devalúas, que es lo que el gobierno ha tratado de impedir”. Un recorte de las importaciones en el sector automotriz y en gastos de consumo son necesarios, pero insuficiente. Al final del día, “eso son minuncias”, asegura Vera.Pero si el escenario es menos “catastrofista”, como sugiere González, la actuación del gobierno debería ser “contracícilica”, entre otras cosas porque es necesario impedir una recesión que impacte negativamente el empleo. Pero esto depende, en gran medida, de la recuperación de los precios del petróleo.La única manera de impedir un recorte del gasto y neutralizar la incertidumbre, insiste Leonardo Vera, es “decirle a la sociedad, de una forma transparente, cuáles son los ahorros de que dispone”. La apuesta se centra en una recuperación de la economía mundial que implique además un rebote en los precios del petróleo. De lo contrario, la ola que se está formando en el océano de la recesión mundial podría barrer con el muro de contención que suponen los ahorros en moneda dura
25 marzo 2009
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